De la mano de Opener os presentamos el BlackFly. Es un ejemplo perfecto de las posibilidades que conlleva poder poner motores donde quieras, la alimentación de esos motores donde quieras y que tengas libertad casi absoluta en el diseño de la aeronave.

Por supuesto, estas libertades las ofrece el motor eléctrico pequeño y sencillo y las baterías que pueden estar a cualquier distancia y posición respecto al motor.

Los «pequeños» drones que han invadido tantos sectores profesionales en los últimos años han demostrado que el vuelo eléctrico no solo es una opción, sino que es la única opción en muchas soluciones para aeronaves.

El BlackFly es un concepto de aeronave realmente fascinante. Permite el despegue vertical pero dispone de sustentación en el vuelo horizontal gracias a sus «alas» sin requerir un pesado mecanismo que modifique su posición, que es fija.

Sistema redundantes para solventar el fallo de algún motor y paracaídas balístico, reduce las posibilidades de un accidente grave.

El gran pero como en todo vehículo eléctrico es la duración de las baterías que no le permite más que recorrer unos 50km. Pero es un solo gran pero. El vehículo tiene un diseño original, compacto y fiable. Para las baterías tienen a un ejercito de ingenieros que en todo el mundo buscan mejorar la duración de nuestros teléfonos móviles y los coches eléctricos. No hay ninguna duda de que la mejora va a ser muy notable en los próximos años. Estamos viviendo en directo un cambio radical en el transporte.

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